Feb 2 2012

Usa la Leptina para perder la grasa de tu cuerpo

Sensibilidad a la Leptina

Por: Sabel Todd –>Lee mi reporte: ¡Tú puedes tener ERECCIONES de ADOLESCENTE de nuevo!

Según mi experiencia, el 99 por ciento de las personas con sobrepeso excesivo, están en esa situación por a) Falta de información adecuada o b) Falta de “fuerza de voluntad”.

a) Falta de información adecuada. Aquí el problema es que todos los días nos vemos sometidos a un intenso bombardeo publicitario, que una y otra vez promueve alimentos aparentemente “saludables” pero que en realidad no lo son.

El ejemplo clásico son los cereales. Aunque efectivamente un plato de cereal con leche (light, por supuesto) contiene muy pocas calorías, la verdad es que dispara la respuesta de insulina de tu cuerpo. Cuando tienes los niveles de insulina altos, tu cuerpo almacena la grasa y es muy difícil quemarla. Este efecto puede durar unas 4 horas después del consumo del cereal.

b) Falta de “fuerza de voluntad”. Y aun cuando sepas esto, y estés consciente de que no debes de comer alimentos industrializados, todos los días los sigues comiendo. Es como una adicción, y, aunque sabes que lo que estás a punto de levarte a la boca te traerá más problemas, de todos modos te los comes.

Escribo “fuerza de voluntad” entre comillas, porque, en realidad no tienes falta de fuerza de voluntad, sino que estás sumergido en un círculo vicioso hormonal del que no se puede salir únicamente con “fuerza de voluntad”. La forma de salir es informándote de lo que realmente pasa dentro de tu cuerpo y tomando las decisiones correctas.

La clave está en el desbalance hormonal causado por comer mal. Este desbalance hace que sea difícil romper ese círculo vicioso que se alimenta así mismo: comes mal, tus hormonas se desequilibran, y por causa de ese desequilibrio, el hambre no se te quita y por el contrario, tu cuerpo te exige que te sigas alimentando de lo que te hace daño.

En este artículo veremos la forma de salir de este círculo vicioso. Una vez arreglado esto, el resto se acomodará por si solo.

El tema de las hormonas

Este es un tema muy amplio al que realmente no se le puede dar la atención que merece aquí, en este corto artículo, así que nos enfocaremos en una sola hormona: la  leptina,  que en muchos estudios se menciona como la “hormona reguladora del apetito”.

Efectivamente, la hormona leptina es la encargada de hacerle saber a tu cerebro que ya se ha comido lo suficiente, que tus reservas de combustibles ya están llenas, y que dejes de comer.

Pero si una persona se encuentra obesa, entonces algo está mal, porque la seña que envía la leptina debería ser muy fuerte, y dicha persona debería de haber dejado de comer desde have mucho, hasta agotar sus reservas de grasa.

En la vida real, sin embargo sucede lo contrario: la persona que ya está obesa es la que continúa comiendo, aun después de que los demás en la mesa ya terminaron. La señal de saciedad tarda mucho más en llegar a su cerebro.

 En estos casos, el cuerpo de a persona en cuestión no es lo suficientemente perceptivo a la  leptina. El organismo, al no reconocer a seña transportada por la leptina, actúa como si aún no se ha comido lo suficiente. Para compensar este hecho, el organismo hace lo siguiente:

1) El cerebro disminuye tu metabolismo para que la grasa corporal que se tiene quede protegida y no se gaste. Tú sabes que algo no se encuentra bien con tu cuerpo, cuando te ves al espejo, ves que tienes exceso de grasa, y aún así comes y comes sin saciarte.

2) Tu cuerpo desarrolla mecanismos para estimularte  a comer más y así reponer tus “reservas bajas” de combustible. Tú sabes que ya tienes mucha grasa ahí almacenada, pero tu cerebro (o a menos ciertas partes de mismo) no lo saben.

El problema se agrava en aquellos que han seguido muchas dietas diferentes. El cuerpo es probable que se haya instalado en una tasa metabólica baja permanente, y esto a su vez hace que sea mucho muy difícil deshacerse de los kilos de grasa que sobran. Este mecanismo se hace evidente entre las personas que hacen dietas bajas en calorías.

El mecanismo mediante el cual el cuerpo hace más lento el metabolismo, es mediante el aumento de lo que se conoce como el complejo  hormonal “T3 inverso”. Las hormonas T3 son los que aumentan la tasa metabólica a través de un funcionamiento eficaz de la tiroides. Revertir las hormonas T3 hace lo contrario: es como aplicar el “freno de mano” a la tiroides… la quema de calorías se ve reducida en una gran medida.

Si el problema de los kilos de grasa almacenados se resolviera comiendo menos calorías de las que consumes, entonces todo sería sencillo, pero la verdad es más compleja: el cuerpo es algo vivo y cambia para adaptarse. Al percibir, erróneamente, que no recibe las calorías suficientes, se ajusta en consecuencia: usando a las hormonas como su principal herramienta, hace que sigas comiendo (leptina) y baja tu ritmo metabólico (hormonas T3 inversas).

Sin embargo, el aumento de T3 inversa también puede ocurrir debido a tensiones importantes en la vida. Lesiones tanto fisiológicas como sicológicas.

 Lesiones físicas: como un accidente de coche, por ejemplo. Lesiones sicológicas: como u divorcio, o la muerte inesperada y dolorosa de un ser querido.

Irónicamente, una “dieta de choque” es también una fuente importante de estrés. Por eso cortar el 90 por ciento de las calorías que consumes de un día para otro, en realidad es contraproducente.

Y si tienes mucho tiempo consumiendo alimentos industrializados, entonces tu cuerpo debe de encontrarse en un estado permanente de inflamación, lo que por supuesto que también le representa un estado muy tensionante.

A todo esto se añade el agravante de que si has sido obeso por mucho tiempo, entonces el cerebro ya se ha vuelto resistente a la acción de la hormona leptina, es decir, aun cuando grandes cantidades de la misma se liberen, ocasionan poco efecto.

Es algo similar a lo que sucede con las personas que durante mucho tiempo han tenido exceso de la hormona insulina en su sistema: se necesitan grandes cantidades de insulina para hacer efectos mínimos.

Solución al problema de la grasa que “no se quiere ir”

El gran desbalance hormonal de que hablamos, es la causa de los kilos de grasa que se aferran al cuerpo de la persona obesa y que tercamente permanecen ahí y no se quieren ir por más dietas y ejercicio que se hace.

Si se soluciona primero este desbalance entre las hormonas, entonces es cuestión de muy poco tiempo para que el cuerpo use adecuadamente toda esa grasa almacenada y ésta desaparezca.

Cómo solucionar el desbalance hormonal causante de la obesidad

1) Reduce la inflamación en tu cuerpo consumiendo ácidos grasos omega 3. Estos nutrientes tienen grandes beneficios en la salud de tu cuerpo, y para leer más sobre los mismos, consulta este artículo.

2) Aumenta tu sensibilidad a la leptina. Si tu cerebro es sensible a la acción de la leptina, entonces con muy poco alimento quedarás saciado. Para ello te ofrecemos los siguientes consejos, otorgados por uno de los expertos a nivel mundial en el tema de las hormonas, el Dr. Scott Isaacs:

  • a) Baja tus niveles de estrés. Los altos niveles de estrés ocasionan liberación de hormona cortisol en tu cuerpo, y esto inhibe la producción de leptina. El cortisol se produce en las glándulas adrenales para ayudar al cuerpo a lidiar con el estrés. El exceso de cortisol ocasiona a acumulación de grasa en la cintura y otros efectos negativos.
  • b) Aumenta tus niveles de hormona de crecimiento. El Dr. Isaac sugiere que con bajos niveles de esta hormona se sufre de envejecimiento prematuro, falta de energía, aumento de peso y aumento de índice de grasa. Lo más sencillo que puedes hacer al respecto, es dormir tus horas adecuadas, beber 2 litros y medio de agua por día, consumir proteína animal de calidad y hacer actividad física moderada.
  • c)  Consume alimentos ricos en zinc, porque este mineral regula la producción de leptina. Los mejores alimentos para este efecto son: carne de res y ostiones.
  • d)  Si fumas, deja de hacerlo. Diversos estudios muestran sin lugar a dudas que fumar hacen que disminuyan los niveles de leptina.

Si eres obeso y tienes años en esa condición, no cabe duda de que estás atrapado en un círculo vicioso. Por lo general no eres tú el culpable de haber caído dentro, sino el inmenso bombardeo desinformativo de las grandes empresas productoras de “alimentos” con nulo valor nutritivo.

Muchas veces las malas decisiones las toman tus padres, permitiendo el consumo excesivo de refresco y de calorías vacías.

Pero ya no eres un niño, tienes la capacidad de informarte (lo estás haciendo al leer esto) y puedes elegir libremente qué comer y qué no comer. Está en ti, pues, lograr el balance hormonal  que te permita salir de esta  situación.

Sabel Todd

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