La fuerza detrás de STARBUCKS

Starbucks historia Por: Miranda Gomez –> Haz clic aquí para leer un reporte: “Cómo hacer crecer tu negocio de forma EXPLOSIVA”

Howard Schultz nació en la parte más pobre de Brooklyn, Nueva York.

Experimentó la pobreza a una edad temprana. Cuando Schultz fue de 7 años de edad, su padre se rompió el tobillo, mientras trabajaba como chofer de camión de carga. Como no tenía seguro de salud ni seguro de desempleo, la familia se quedó sin ingresos.

En la escuela secundaria, Schultz jugó al fútbol y se ganó una beca deportiva de la Universidad del Norte de Michigan. Pero cuando comenzaron los cursos, decidió que no iba a jugar al fútbol después de todo.

Para pagar la escuela, entonces, trabajó de todo: desde mesero en pequeños cafés hasta, de vez en cuando, vender su sangre.

Después de su graduación en 1975, Schultz trabajó durante un año en un hotel, y de ahí consiguió trabajo en el programa de entrenamiento de ventas en Xerox, donde obtuvo experiencia en ventas de “cold calling”, es decir, hablar a posibles clientes por teléfono, sin conocerlos.

Practicó mucho las ventas, y después de tres años cambió de trabajo y entró a un negocio de venta de artículos para el hogar llamado Hammarplast,  propiedad de una empresa sueca llamada Perstorp.

Allí, Schultz ascendió, a base de dar buenos resultados, al puesto de gerente general, liderando un equipo de vendedores de campo.

Fue en Hammarplast que se encontró por primera vez con un Starbucks. Le llamó la atención un pedido de varias cafeteras de goteo en Seattle, y viajó allá para ver la operación en persona, y para conocer a los propietarios, Gerald Baldwin y Gordon Bowker.

Lo que más le llamó la atención, fue la pasión de los socios por el tema del café, y cómo lo que en ese entonces era considerado como un nicho pequeño de mercado podía atraer una clientela frecuente y fiel.

Schultz decidió subirse a ese barco, y un año más tarde, a los 29 años de edad, finalmente convenció a Baldwin de contratarlo como director de operaciones de venta y comercialización. En ese momento, Starbucks sólo tenía tres tiendas.

La carrera de Schultz, y el destino de Starbucks, cambió para siempre cuando la empresa lo envió a una exposición internacional en Milán, Italia.

Mientras camina por aquella ciudad, se encontró con varias barras de café donde los dueños conocían sus clientes por su nombre y les servían bebidas con nombres poco comunes como “cappuccino” y “café latte”.

Schultz tuvo una revelación: ¡La clave estaba en la relación personal del cliente con su bebida!

Sin embargo, en 1985, Schultz tuvo que dejar Starbucks después de que sus ideas para reproducir la experiencia italiana fuera rechazada por los fundadores.

Obstinado, comenzó su propia compañía de café: Il Giornale (italiano para “El Diario“).

Para poder financiar su empresa, Schultz tocó muchas puertas, buscando inversionistas. Recibió, dice él, 252 “NO”. Fue un período bastante difícil, porque sin el dinero necesario, su sueño parecía esfumarse.

Poco a poco consiguió quien se interesara, y logró a atraer a un pequeño grupo de inversionistas, y con el capital que aportaron se dedicó a arrancar y operar su negocio, alejado de Starbucks.

¿Tuvo éxito?

Al parecer sí, porque a los dos años, en 1987, su empresa Il Giornale compró a Starbucks (con seis tiendas) por 3.8 millones de dólares.

Fusionó ambos negocios en uno sólo, Starbucks Corp.

El público consumidor de los Estados Unidos le dio la razón a Schultz: En 1992, la compañía comenzó a cotizar en el NASDAQ, sus 165 tiendas tuvieron , ese año, 93 millones de dólares de ingresos.

Esa cantidad, que entonces parecía fabulosa, ha quedado empequeñecida por el éxito continuo: Para el año 2000, Starbucks se había convertido en una operación global de más de 3,500 tiendas en varios países y 2,200 millones de dólares en ventas anuales.

A lo largo de su carrera en Starbucks, Schultz siempre ha dado prioridad a sus empleados, que él llama “socios”.

En gran parte debido a la experiencia de su padre cuando se accidentó y lo perdió todo, Schultz ofrece a todos sus empleados (incluidos los trabajadores a tiempo parcial) la cobertura de salud completa, así como las opciones sobre acciones, para que participen de la generación de riqueza de la compañía.

En los últimos 28 años, Schultz ha hecho crecer tanto la empresa, que hoy cuenta con más de 21,000 tiendas en 65 países (irónicamente, no hay ninguno en Italia).

“Siempre he estado impulsado por el hambre”, dice Schultz. “Mucho tiempo después de que otros se han detenido a descansar y recuperarse, yo todavía estoy corriendo, persiguiendo algo que nadie más puede ver.”

Schultz narra su extraordinario éxito al frente de Starbucks en dos libros:

  • Pon tu corazón en ello: Cómo Starbucks se construyó,  una taza a la vez” (1999)
  • Y el Best-Seller del New York Times: “Hacia Adelante: Cómo Starbucks luchó por su vida sin perder su alma” (2012)

La fortuna neta personal de Schultz se estima en unos 3 mil millones de dólares. Dice Howard Schultz que su tremendo éxito profesional es un homenaje a su difunto padre, que “aunque trabajó muy duro, nunca alcanzó a disfrutar la verdadera dignidad laboral“.

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Miranda Gomez

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