Apr 13 2012

Ingreso Residual

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Desde  que eres pequeño se te enseña que para obtener dinero hay que trabajar. Si trabajas, ganas, y cuando no trabajas, no ganas dinero. Es de sentido común.

Pero existen ocasiones en las que aunque no trabajes, de todos modos ganas. A este tipo de ingresos se les llama Ingresos Pasivos o Ingresos Residuales.

  • Cuando recibes dinero no por trabajar, sino por tener dinero trabajando para ti, es cuando hablamos de ingreso residual o ingreso pasivo (ejemplo: si invertiste en un instrumento financiero, entonces recibes intereses).
  • Cuando sigues recibiendo dinero por un trabajo que ya hiciste hace tiempo, es cuando hablamos de ingresos residuales (ejemplo: si escribiste un libro hace años, sigues recibiendo dinero cuando se vende, o si escribiste una canción, cada vez que alguna estación de radio la transmita, recibes dinero, y cuando alguien compre tu CD también).

El problema del enfoque “normal” para ganar dinero es que viene con un límite: el tiempo. Cada día tiene únicamente 24 horas, y de ellas, tienes que dedicarle una parte a dormir, otra a hacer vida social, a atender a la familia, etc., por lo cual te quedan entre ocho y doce horas cada día para ganar dinero.

El sistema educativo tradicional está diseñado para producir trabajadores y empleados, no para producir millonarios. Si deseas salir del 99 por ciento de la población que nunca será rica, entonces debes de pensar de forma diferente.

No puedo ofrecerte una idea específica para que te hagas rico. Lo que sí puedo hacer, es tratar de motivarte para que dejes de cambiar tu tiempo por una paga. Como te acabo de decir, el tiempo es limitado, y por eso mismo, tu paga será limitada.

Aun si eres ejecutivo de alto nivel (y muchos de mis lectores lo son) estás cambiando tu tiempo (el cual es limitado) por un sueldo (la cual, por lo tanto siempre será imitada).

Te pido que pienses en formas de escaparte de la trampa de cambiar tu tiempo por dinero. Veamos un ejemplo:

Supongamos que vas a poner un pequeño restaurante. Al principio, puedes manejarlo tu mismo para arrancarlo, configurarlo y para asegurarte de que está funcionando bien. Puedes ganar experiencia en el asunto, la cual te será de utilidad más adelante.

No tienes que cocinar y servir a los clientes. De hecho, puedes contratar a alguien que pueda supervisar la operación. Invertir en las personas adecuadas es la clave para lograr una gran rentabilidad.

Sin embargo, si tu restaurante es muy pequeño, es decir, que no cuentas con el dinero suficiente para establecerlo más en forma desde el principio, entonces necesitas poner manos a la obra en persona. Si tu restaurante empieza a atraer a una mayor cantidad de clientes, puedes invertir en contratar empleados adicionales.

Invertir en personas es mejor que invertir tu tiempo. Es irracional que pierdas tu tiempo y energía si los beneficios del restaurante te permiten cubrir los gastos de que otras personas hagan tu trabajo.

Deja que tu restaurante crezca como una entidad separada,  y mejor usa tu tiempo en pensar y organizarte para desarrollar otro restaurante. Puedes iniciar, también, un negocio en un ramo distinto, pero en este punto es mejor usar la experiencia, el contacto con proveedores y el conocimiento de mercado que has estado adquiriendo y abrir un negocio en el mismo giro.

No te estoy diciendo que abras un restaurante, recuerda que es un ejemplo. Otros ejemplos: una farmacia, una tienda de abarrotes, un taller de reparación de equipo de cómputo.

La idea es empezar el negocio y desde el principio establecer un sistema (una serie de pasos) para el negocio funciones adecuadamente, y cuando el flujo de dinero te lo permita, contratar a alguien que te reemplace en la operación diaria. El tiempo disponible resultante, úsalo para abrir una segunda unidad de negocios y repite el ciclo.

Cuando tengas dos negocios funcionando, apreciarás en toda su dimensión el significado de la frase “ingresos pasivos”. Llegado este punto, puedes decidir disfrutar la vida y tu tiempo libre. No hay nada de malo en eso, y de hecho es una posición mejor que la de la inmensa mayoría de la población asalariada que no dispone del lujo de hacer uso de su tiempo como quiere.

O puedes apasionarte y hacerte el siguiente desafío: “A ver hasta cuántos de estos mismos negocios puedo hacer crecer mi empresa”. Esta es la actitud mental que poseen las personas que se vuelven millonarios y figuran en las listas mundiales de las personas más ricas.

Miranda Gomez

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