3 pasos para solucionar cualquier problema

Como resolver problemasPor: Miranda Gomez: Haz clic aqui y recibe tu CURSO GRATIS

Para mi es imposible saber qué es lo que está pasando en tu vida justo ahora, pero es caso seguro que tengas algún problema de cualquier tipo.

Personalmente, en más de una ocasión he pasado por situaciones difíciles en las que urge tomar una decisión. Personalmente las agradezco, porque pienso que resolviendo los problemas que surgen es como vamos madurando y mejorando como personas.

Ahora bien, o mejor para enfrentar a un problema es seguir un método que funcione. Por eso, quiero compartirte aquí los pasos que recomiendo para solucionar problemas.

Dichos pasos a mi me han funcionado, y me baso en ellos cuando hay algo que debo de superar.

Si de repente te surge un problema, es mejor que sepas qué pasos seguir en lugar de actuar de forma desconcertada, ¿no crees?

Escribir resuelve tus problemas

Quizás te parezca imposible, pero si pones las cosas por escrito, todo cambia. Tus pensamientos se aclaran y eso permite que surjan perspectivas nuevas y frescas desde las cuales se te hace más fácil hallar soluciones.

Escribir te permite sacar las emociones negativas que solo te sirven de lastre y hacen más lento tu razonamiento. Puedes escribir los pros y los contras de la situación, y así se te ocurre ideas que pudieras llevar a cabo para hallar la solución.

Escribir sobre la situación te permite distanciarte del problema, es como si te separaras y te elevaras y desde arriba pudieras ver y comprender cómo son las cosas realmente.

Entonces, los pasos que te voy a decir son el método que uso para resolver problemas. Es fácil hacerlos y te tomarán de 20 a 40 minutos. Necesitarás un par de hojas de papel y una pluma. Durante ese tiempo, apaga el celular y la computadora, etc.

3 pasos para resolver problemas

PRIMER PASO. Empieza a escribir los primeros pensamientos que lleguen a tu mente al respecto. Escribe cómo te sientes y hazlo rápidamente, sin juzgar las palabras que estas poniendo en el papel.

Si empiezas a juzgar lo que estás escribiendo, entonces te bloquearás y no saldrá lo verdaderamente importante. En este paso no se trata de  escribir cosas lógicas, sino de sacar las malas emociones que pudieran estar actuando como obstáculos e impedirte llegar a la mejor solución.

Te puede tomar una sola página o varias, pero llegará el momento que te sientas aliviado. Una vez que sientas que ya no quieres seguir escribiendo, te sentirás mejor, y es hora de pasar al paso dos.

SEGUNDO PASO. En este paso es donde aplicamos la lógica. Una vez que has limpiado tus emociones en el paso anterior, es el momento de pensar claramente.

En otra hoja en blanco, escribe de la forma más exacta que puedas, cuál es tu problema. Si te despidieron de tu empleo, escríbelo. Si un cliente se molestó en tu negocio, escríbelo. Es importante que quede bien definido cual es exactamente el problema, porque muchas veces se confunden el origen del problema con sus efectos o consecuencias.

Después de escribir el problema, ahora empieza a escribir todas las posibles soluciones que se te ocurran.

No importa que tan locas o caras o aparentemente imposibles de llevar a cabo te parezcan dichas soluciones en un principio. Escríbelas una tras otra.

TERCER PASO. Ahora toma las hojas en las que has estado escribiendo todo y guárdalas donde no las veas por un periodo de 24 horas. Un día completo.

Aunque has expulsado tus emociones negativas con respecto al problema y has anotado posibles soluciones una tras otra, te puedo asegurar que hay cosas que no has considerado, detalles que se te escaparon.

Cuando dejas que todo descanse y te dedicas a tus asuntos habituales, de repente vendrá a ti, cuando menos o esperes, una especie de chispazo con la solución óptima.

Llámalo mente subconsciente, si así lo deseas.  Pero lo tengo comprobado, una y otra vez: las mejores soluciones a un problema se me ocurren cuando estoy haciendo algo que no está directamente relacionado.

Y no soy el único.

Esto ha sucedido muchas veces a muchas personas, incluyendo a grandes científicos. El ejemplo clásico es el de Newton, que al ver caer una manzana recibió el chispazo que le permitió resolver una serie de problemas matemáticos en los que estaba trabajando, y como resultado desarrolló lo que conocemos comúnmente como la Ley de la Gravitación Universal de Newton.

Así que la siguiente vez que te enfrentes a un problema, en lugar de actuar de forma confusa y sin estrategia, es mejor que sigas el plan que aquí te he escrito. Tus probabilidades de éxito aumentaran enormemente. Haz la prueba y lo verás.

Miranda Gomez

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